No más que una propiedad de lujo convencional. Nuestras técnicas de estabilización y el diseño arquitectónico de "sombrero y botas" (buenos aleros y cimientos de piedra) protegen la estructura de la erosión. El adobe no se deteriora, evoluciona; adquiere una pátina de tiempo que embellece la obra, comportándose con la nobleza de la piedra o la madera maciza, minimizando el ciclo de mantenimiento estético habitual en la pintura sintética.